EL SECTOR AGRARIO PIERDE MEDIO CENTENAR DE TRABAJADORES AL DÍA DURANTE EL ÚLTIMO AÑO

El panorama laboral agrario muestra signos preocupantes, con una pérdida constante de trabajadores que ha alcanzado niveles alarmantes en el último año. La situación parece empeorar debido a la escalada de los costos laborales y de producción, así como a la falta de renovación generacional en las explotaciones.

Los datos revelan una disminución significativa en la afiliación a la Seguridad Social en el sector agrario, con hasta 18,261 trabajadores menos en febrero de 2024 en comparación con el mismo período en 2022. Esta tendencia a la baja se ha consolidado a lo largo del tiempo, con una caída del 2.5% en los últimos doce meses, según indicó el secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez.

Entre los factores que contribuyen a esta situación, se menciona la incorporación de la automatización en el sector agrario, lo que puede estar reduciendo la demanda de mano de obra. Esta realidad se suma a las preocupaciones existentes en el campo, donde las movilizaciones están en curso para presionar al gobierno a implementar medidas que aborden los desafíos que enfrentan los agricultores y ganaderos.

Las demandas del sector agrícola incluyen críticas a la falta de flexibilidad y al exceso de burocracia en la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea, así como preocupaciones sobre el impacto de las subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) en los costos de operación. Estos aspectos han llevado a una disminución en las contrataciones y están contribuyendo a la crisis laboral en el campo.

El Gobierno está siendo instado a tomar medidas urgentes para abordar estas preocupaciones y trabajar en un plan de acción que responda a las necesidades del sector agrario, al tiempo que se busca reducir la tensión mediante el diálogo y la negociación con las principales organizaciones agrarias. La situación exige un enfoque integral y colaborativo para encontrar soluciones sostenibles que impulsen la recuperación y la estabilidad del empleo en el campo.

La situación plantea un debate entre la patronal de las pymes, representada por Cepyme, y el Gobierno, en relación con el impacto de las alzas en los costos operativos y laborales en el sector agrario. Cepyme ha estado denunciando que las empresas agrarias han experimentado aumentos sostenidos en los costos operativos durante dos años de inflación histórica, y que el incremento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del 52,6% desde 2018 ha tenido repercusiones significativas en las escalas salariales, las bases de cotización y las cotizaciones.

Por su parte, el Ejecutivo ha rechazado estas afirmaciones. El secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, señaló que el desempleo en el sector agrario se ha reducido en un 15% en el último año y que la subida del SMI no ha tenido efectos negativos. Pérez Rey también hizo hincapié en la importancia de evitar conductas empresariales que comprometan la seriedad del sector y destacó el compromiso de la Inspección de Trabajo para erradicar las condiciones laborales inaceptables.

Esta discrepancia refleja la complejidad de la situación y la necesidad de un análisis detallado de los datos y factores involucrados. Si bien es cierto que el desempleo ha disminuido en el último año, también es importante considerar el contexto más amplio, incluidos los desafíos a largo plazo que enfrenta el sector agrario, como la automatización, la competencia global y la sostenibilidad económica de las explotaciones.

Es esencial que tanto el Gobierno como las organizaciones empresariales continúen dialogando y colaborando para encontrar soluciones que aborden las preocupaciones legítimas de ambas partes y promuevan un desarrollo sostenible y equitativo del sector agrario. La transparencia, la cooperación y la acción concertada son fundamentales para enfrentar los desafíos actuales y futuros del empleo en el campo.


Patricia Font

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